Jun 07 2008
La formación a distancia, una clave más para alcanzar el éxito
Que las nuevas tecnologías se introducen casi inevitablemente en nuestras vidas es un hecho. Que cada vez somos más esclavos de la computadora es otro, y que en breve seremos prácticamente incapaces de dar un paso –figurado- sin llevar el ordenador a cuestas es otro más.
Cada vez nuestras actividades diarias están en mayor dependencia con el desarrollo tecnológico que nos invade en los últimos años. La evolución e internacionalización de los mercados gracias a ellas y la emergencia de nuevas áreas empresariales han transformado nuestro panorama, nuestras vidas, nuestra percepción. Y han transformado también el enfoque que hasta hace poco reinaba sobre la formación.
El rápido desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación va de la mano del rápido desarrollo de un nuevo sistema de enseñanza. Se trata de la autoformación, de la formación a distancia, gran aliada de internet y del resto de tecnologías.
Según la Asociación Nacional de Centros de Enseñanza a Distancia (ANCED), creada en 1977, existe un total de 1.500 instituciones en todo el mundo dedicadas a impartir cursos sin exigir la presencia física del alumnado. En total son unos 30 millones de personas las que actualmente siguen cursos sin necesidad de desplazarse al centro, sin necesidad de seguir rígidos horarios y ritmos lectivos. En la actualidad España cuenta con cerca de 500.000 estudiantes a distancia, que son preparados con el objetivo de ser capaces de afrontar los retos que plantea el actual entorno laboral.
La indudable comodidad que ofrece este sistema formativo se manifiesta en la capacidad de decisión que posee el alumno. El proceso de toma de decisiones se inicia en el momento que éste decide la materia a estudiar: una nueva profesión, un reciclaje de conocimientos, una materia que complementa su formación, o simplemente un enriquecimiento cultural o de tiempo de ocio. La finalidad del curso también la determina el estudiante, así como el momento de inicio, la duración y el ritmo de éste. Al tratarse de un sistema individualizado, de tutorías personalizadas, el alumno se puede distribuir el curso de la manera que más le convenga, e imponerse un ritmo adecuado a su personalidad y disponibilidad de tiempo. Los profesores, tutores y/o profesionales en la materia estarán a su disposición en cualquier momento y a través de cualquier medio, ya sea fax, teléfono, correspondencia tradicional o correo electrónico.
Dadas estas características, sintetizadas en una mayor comodidad para el estudiante y un contacto permanente entre el profesor y el alumno, hay quien se atreve a vaticinar que la formación presencial tiene los días contados. El presidente de ANCED no apuesta por la supervivencia del método de enseñanza tradicional: “El acercamiento entre profesor y alumno va a ser tan enorme que no va a ser preciso trasladarse para aprender. Teniendo en cuenta que la formación es necesaria durante toda la vida, los receptores seguirán recibiéndola desde su propia casa, utilizando el ordenador o el televisor”.
Ante esta postura, profesionales del mundo de la enseñanza se pueden espantar al prever su negro futuro profesional, pero al analizar la nueva modalidad formativa nos percatamos de que la figura del tradicional docente no desaparece, sino que se transforma, y se trata de una transformación a gran escala y velocidad. El reciclaje de profesores en necesario, sobre todo en el ámbito de las nuevas tecnologías. En el nuevo sistema el profesor se relacionará con su alumno casi exclusivamente a través de la técnica; computadoras, teléfonos, faxes, etc. serán sus máximos aliados y sólo en determinados casos se llevarán a cabo entrevistas personales –desde el punto de vista físico-. A ellos les corresponde la ardua tarea de facilitar el trabajo individual del alumno, el hacer el seguimiento de éste, el motivarlo… Para ello estará disponible una gran cantidad de horas, ya que, al ser el propio alumno quien impone su horario, el tutor queda condicionado a él.
Nuevo sistema formativo, nuevo papel del personal docente, y nuevo profesional en potencia. Expertos en formación a distancia coinciden al señalar que la persona que lleva a cabo una “autoformación” responde a unas características basadas en la responsabilidad, en una gran valía y en una gran capacidad de organización. Estudiar a distancia supone una experiencia enriquecedora, tanto a nivel personal como profesional. Según José María Bosch, presidente de ANCED, poder incluir en el currículo un curso realizado a distancia “implica una constancia personal y un afán de superación realmente encomiable. Es algo que se tiene muy en cuenta”. El futuro profesional de los alumnos que se decantan por este sistema parece ser, pues, muy prometedor. Paloma Coronado, responsable y tutora de CEF (Centro de Estudios Financieros), asegura que los alumnos que estudian a distancia “tienen las mismas salidas (que los que cursan clases presenciales), es más, se valora mucho más el estudio a distancia porque requiere más esfuerzo”.
En cuanto a la oferta de estudios a distancia, actualmente es equiparable a la de cursos con sistema presencial. Los miembros de la ANCED imparten 900 cursos en todas las áreas formativas, como Administración y Oficinas, Artes Gráficas, Electricidad, Jardinería, Mecánica, Música, Contabilidad, Marketing, Ciencias de la Salud, Decoración, Automoción, Banca Grafología, Imagen y Sonido, Idiomas, Energía Solar, Formación Básica, Cultura Física y Deportiva, Ecología, Masters y Oposiciones, entre otras muchas.
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